VACACIONES (LA CARA)

Unos niños juegan con ruedas de bicicletas en una calle de Varela, Guinea Bissao.

Echan el cierre a la escuela y en ese instante precioso invaden de golpe las calles y se adueñan de las plazas. Fuegos artificiales transformados en chiquillos que corren, brincan y vuelan. Estallido de alegría sin daños colaterales. Inocencia y alboroto con epicentro en el gozo. Quedan inaugurados a partir de este momento los juegos por todas partes y las pupas en las rodillas. Ojalá fuese tan fácil: un mundo “civilizado” que no puede permitirse dejar que los niños jueguen a sus anchas en las calles, es un mundo mustio y triste que equivoca su camino y va directo al abismo. ¿Cuánto hace que no ve una imagen como ésta dando sentido a su barrio? Pare ahora de leer y eche un vistazo ahí fuera, cuente los niños que ve jugando solos o en grupo y de vuelta a la pantalla apúntelos, por favor, donde pone comentarios.

¿Qué…, cuántos?

6 comentarios:

miguel marquez dijo...

ni uno. Tengo dos y nos les quito el ojo de encima. El texto clavado (como siempre) la foto sin palabras. sigue enviandolas y yo disfrutandolas.
un abrazo

Anónimo dijo...

Ninguno. Pero me voy a permitir el lujo de mirar por la ventana del pasado y verme a mi misma jugando en la calle a la comba, a esconder, al elástico..... Lo he dicho mil veces, no cambiaría nunca mi infancia por la de mis hijos. ¿Progreso? Llámale como quieras. Para los "adultos", vale.... ¿vale? Pero a la infancia le ha quitado su frescura.

Saludos especiales desde la jungla de asfalto.
Agustina

Karmen dijo...

Intentaré ser breve... tú ya me entiendes :)

He mirado por la ventana: 5 niñas y 3 niños. No, no he hecho trampa, aunque tiene truco: ahí fuera hay un parque.

Pensaba que no se podía, pero ya sé cómo se fotografía un recuerdo. Tú lo has hecho. El texto: un cuento.

Un beso desde mi barrio...

Anónimo dijo...

Miro a mi alrededor y veo niños y niñas que juegan en el parque de mi pueblo, pero yo no me cambiaría por ninguno de ellos porque mi infancia, la tuya y los que tenemos más de 40 añitos no tiene nada que ver con las criaturas de ahora y si mucho que ver con las de la foto. Calles sin asfaltar... y jugando con lo que encontrábamos. Era toda una proeza.
Gracias Fernan por devolvernos a nuestra olvidada infancia. Cuidate y besos

Paco Guerrero dijo...

solo si miro en la ventana que da a los 70,me veo jugando con mis amigos,en el barrio,con las casas de puertas abiertas,sin miedos,encaladas no pintadas,churro,manga,mangaentera.....gracias por avivar el rescoldo de mi infancia.
un abrazo amigo.

Anónimo dijo...

Madre mía ¡Qué arte!
Pero si hasta se oye la algarabía de los chiquillos….realmente es una película.
Además el pequeño de la izquierda, el que te mira, nos introduce en la escena y todos corremos un poquito con esta foto. ¡Qué tiempos aquellos!
Y del texto, una perfecta metáfora de fuegos artificiales, terremotos y gozo. ¡Qué emocionante! Me has hecho echar de menos las pupas en las rodillas.
No me queda la más mínima duda de que eres un mago. Sí un prestidigitador de la imagen y la palabra.
Así que cuenta conmigo y con mis aplausos.
Tu amiga María.